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El jurado presidido
por el director chino Won Kar-wai ha respondido a la demanda de
buena parte de la crítica destacando la película de Pedro
Almodóvar con dos premios gordos -mejor guión y mejores actrices-,
así como la del mexicano Alejandro González Iñárritu, Babel, con
el premio a la mejor dirección. Sin embargo, no ha tenido en
cuenta la tercera preferida en las quinielas, María Antonieta, de
Sofía Coppola, que se ha ido de vacío, al igual que la polémica
película de Nanni Moretti sobre Berlusconi, El caimán.
En cambio, el jurado
ha recuperado del olvido la excelente película de Ken Loach sobre
las luchas por la independencia irlandesa, proyectada al principio
del festival y que no estaba entre las preferidas.
El viento que sacude
la cebada cuenta la historia de dos hermanos irlandeses unidos en
una peligrosa aventura guerrillera contra el ejército inglés, pero
que acaban enfrentándose a muerte tras la firma del acuerdo de paz
negociado por Michael Collins por el que Irlanda se convertía en
un Estado libre aunque aún dependiente. La película narra con
crudeza la represión de las tropas inglesas y con sensibilidad el
drama entre los hermanos. Es una obra bien narrada aunque
considerada por la crítica poco novedosa cinematográficamente. De
ahí la sorpresa. Ken Loach explicó sus intenciones al recibir el
gran premio: "Que los ingleses digan de una vez la verdad sobre su
pasado imperialista y así podrán decir también la verdad sobre su
presente". "Apropiarse del pasado es indispensable para comprender
el presente", añadió más tarde el cineasta. "Esta historia habla
de una colonia que obtiene una independencia parcial. Como ha
pasado en África o en tantos otros lugares".
Ha sido una Palma de
Oro por unanimidad, según señaló Won Kar-wai al anunciar el
premio: "A todo el jurado nos ha emocionado esta película y
nuestra decisión ha sido unánime". No ha sido la única sorpresa de
este jurado, que ha apostado claramente por películas de temas
sociales: la independencia de Irlanda, en este caso, y el problema
de los inmigrantes magrebíes en la Francia de nuestros días, con
el premio de interpretación masculina concedido a la película
Indígenas, de Rachid Bouchareb, que recuerda la colaboración de
soldados árabes defendiendo el pabellón francés durante la II
Guerra Mundial.
El jurado ha hecho
encaje de bolillos. No lo tenía fácil. Aún estaba reunido ayer por
la mañana, horas antes de dar cuenta de su decisión a los
directivos del festival, que se desesperaban por el peligro de no
tener tiempo para avisar a tiempo a los ganadores. Los miembros
del jurado discutían sobre el orden en que situar las películas de
su gusto. Optaron finalmente por conceder su premio especial a la
película francesa Flandres, también sobre la guerra, en la que
intervienen unos muchachos de campo que ni siquiera saben dónde
está esa guerra ni sus razones.
Ha sido ésta la
primera vez que los premios de interpretación se han repartido ex
aequo tanto para hombres como para mujeres. De Volver, de
Almodóvar, se ha premiado a la "familia de actrices, que no
podrían haber existido sin la mano de un director sensible al
mundo femenino". El director, después de la entrega de premios,
afirmó: "Más que director, hoy me siento madre de estas chicas".
Premiado también el magnífico guión de la película (editado en
España por Ocho y Medio), Almodóvar se ha ido de Cannes sin la
merecida Palma de Oro pero con un doble protagonismo que le honra.
"Suelo escribir solo, pero en esta ocasión he estado rodeado de
muy buena compañía. Mis hermanas me hicieron recordar cosas de mi
infancia y además cocinaron toda la comida que sale en la
película. Gracias por aguantarme", dijo al recoger el premio.
En cuanto a Babel,
de González Iñárritu, otra de las preferidas por la crítica, se ha
premiado, curiosamente, la dirección y no el guión de Guillermo
Arriaga, que figuraba como coautor de la película. Babel
entrecruza cuatro historias, en distintos lugares del mundo, que
muestran la insolidaridad entre los seres humanos y la
incomunicación por diferencias culturales. "No puedo creer lo que
me ha pasado. Hace seis años, cuando vine con Amores perros a la
Quincena de Realizadores, lo soñé y hoy es una realidad", señaló
González Iñárritu.
Entre los premios
importantes cabe señalar igualmente el recibido por Red Road, de
la primeriza Andrea Arnold, que forma parte de un proyecto
propiciado por Lars von Trier por el que otros dos directores
harán otras tantas películas sobre los mismos personajes que
aparecen en ésta. Esta entrega es claustrofóbica, morbosa y hace
pensar en que su directora ofrecerá más adelante obras de mayor
enjundia.
Aunque el jurado ha
estado exquisito en su reparto, su palmarés tendrá muchos
detractores. La competición oficial de este Festival de Cannes ha
estado marcada por una caprichosa mezcla de géneros que le ha
restado personalidad. Tan pronto se veía una película típicamente
comercial como la propuesta cinematográfica más radical. Y ello ha
fomentado a su vez el capricho de los críticos, libres para elegir
entre tan ambigua oferta. Los seleccionadores han querido ofrecer
un panorama de cuanto cine se hace en el mundo, pero ésa es una
apuesta extraña para un marco como el de Cannes, hasta ahora
interesado especialmente por el cine de autor, preferentemente
consagrado.
El País - 29/05/2006 |