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Ellos toman lo que necesitan y usan
todo lo que toman.
Nosotros tomamos lo que queremos… y
luego queremos más.
De hecho, puede que las criaturas
más raras que pueblan la Tierra seamos nosotros.
Desde hace más de una década, ésa
es la opinión que han compartido una pareja de extraños amigos -un
mapache y una tortuga- cuando se aventuraban en el mundo
manufacturado y maquillado de una zona residencial desde las
páginas de la popular tira cómica "Over the Hedge". Escrita por
Michael Fry e ilustrada por T. Lewis, la tira debutó en junio de
1995 y desde entonces ha esparcido sus dosis diarias de ingenio
animal, lleno de ácidas observaciones sobre los defectos y faltas
de los seres humanos.
El director y guionista Karey
Kirkpatrick observa: "En la tira cómica, un mapache y una tortuga
se asoman por encima de un seto para observar la sociedad humana y
se burlan de ella con un humor afilado e ingenioso. Es un
brillante humor de observación y está contado desde la perspectiva
especial del mundo animal".
El director Tim Johnson continúa:
"La tira ofrece un brillante reflejo deformado de lo que somos en
tanto que seres humanos urbanitas. Desde la perspectiva de los
animales, la tira se asoma a nuestros patios traseros y comenta lo
curiosos que son los animales más raros que pueblan la Tierra, los
seres humanos".
Dice Michael Fry: "Es un marco
estupendo para la historia, porque todo el que ha tenido un jardín
ha tenido algún tipo de contacto con la vida animal". T. Lewis
añade: "Ese fue mi caso, desde luego. Yo vivía en una zona
suburbana y a menudo veía ardillas, conejos y mapaches arañando
las ventanas en busca de comida".
Johnson añade que la experiencia de
compartir nuestros jardines con animales silvestres es de carácter
global: "Ya vivas en las afueras de Chicago o de París, en una
granja o en medio de la ciudad, te encontrarás con animales que
han tenido que aprender a aceptar el hecho de que hay seres
humanos por todas partes".
Fry comenta: "A veces uno mira a
esos animales y se pregunta lo que estarán pensando. Y lo que
nosotros decimos es que en lo único que están pensando es en
meterse en nuestras cocinas y en nuestros refrigeradores".
Johnson dice que le gustaba la tira desde mucho antes de verse
involucrado en la película, porque había vivido una situación
similar: "Me crié en los suburbios de Chicago y al final de mi
calle se podían ver kilómetros y kilómetros de campos de trigo,
hasta donde alcanzaba la vista. Cuando acabé mis estudios,
aquellos campos se habían visto reemplazados por un proyecto
urbanístico tras otro. Así que en el plazo de diez años pasé de
vivir en la periferia urbana a vivir en pleno centro de una zona
urbanizada. No teníamos un seto exactamente pero teníamos unos
cuantos árboles pequeños y había un campo lleno de mapaches y
zarigüeyas y mofetas. Así que VECINOS INVASORES me brinda la
oportunidad de recrear un mundo parecido a aquél en el que me
crié, y de situarme en el lado animal para ver ese mundo desde su
punto de vista".
Comenta Kirkpatrick, que es co-autor
del guión de la película junto a Len Blum, Lorne Cameron y David
Hoselton: "Es una localización genial para un film de animación.
Tenemos unos personajes simpáticos y queridos por los niños y que
nos permiten hacer un comentario satírico sobre la sociedad en el
contexto de la historia".
Johnson observa que VECINOS INVASORES es algo así como una pre-cuela
de la popular tira cómica: "Nos gusta comentar que nuestra
película termina justo en donde empieza la tira. Queremos decir
que en la tira ya existe una amistad entre la extraña pareja que
forman Verne y RJ, mientras que en la película contamos cómo se
conocieron. Eso nos permite ofrecer un enfoque nuevo de los
personajes, lo que ha sido una gran liberación para nosotros. Pero
de todos modos hemos trabajado muy de cerca con Mike y T. para
asegurarnos de que nos manteníamos dentro del contexto del mundo
creado por ellos".
Kirkpatrick añade: "Mike y T. se
involucraron directamente en la producción de la película. Hubiera
sido una tontería no aprovechar su experiencia. Hemos procurado
mantener su visión, el tono de sus comentarios, su perspectiva de
este mundo. Al desarrollar la historia nos hemos esforzado en
respetar el espíritu original de la tira cómica: lo que dice sobre
la excesiva necesidad que tenemos los humanos de actuar a nuestro
antojo, de tenerlo todo mejor, más grande y más rápido; lo que
opinan de eso nuestros personajes y el efecto que produce en todos
los demás animales. Todo eso forma parte también de la esencia de
la película".
La productora Bonnie Arnold
comenta: "En realidad somos los humanos los que nos metemos en el
jardín de los animales, no ellos en el nuestro. La tira cómica y
ahora la película también hablan del impacto del desarrollo urbano
en la vida de los animales y de cómo estos deben adaptarse para
sobrevivir en este nuevo entorno".
[Notas
de un Castor]
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