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Fotogramas

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En el arte como en la vida, la
historia tiene una extraña forma de cerrar totalmente el círculo.
La primera imagen que apareció en un largometraje de acción real
de Walt Disney Studio fue un primer plano de la calavera y de los
huesos cruzados de la bandera Jolly Roger en la versión clásica de
1950 de "La isla del Tesoro" de Robert Louis Stevenson.
Unos 53 años después, el mismísimo
estudio de "Pirates of the Caribbean: The Curse of the Black Pearl"
reinventó y rescató de las cenizas un género moribundo que había
hecho las delicias de millones de espectadores. De los clásicos
infantiles como La Isla del Tesoro y el Libro de los Piratas de
Howard Pyle, hasta cintas clásicas como "The Black Pirate (El
pirata negro)", "The Buccaneer (El bucanero)" y "The Crimson
Pirate (El temible burlón)" las fanfarronas leyendas de los mares
que narran aventuras de gallardía y de maldad parecían no tener
fin.
De la misma forma, los realizadores
fueron olvidando a los piratas como temas de la cinematografía
contemporánea. Fueron Jerry Bruckheimer, Gore Verbinski y una
brillante troupe de actores y de artistas los que dieron un nuevo
impusto a las velas de Jolly Roger, inspirados en la atracción de
los parques temáticos de Disney que ha hecho las delicias de
generaciones desde su inauguración en 1967 en el Disneylandia de
Anaheim. La atracción de los Piratas del Caribe, que utilizaba
entonces la novísima tecnología "audio-animatronics" que Walt
Disney y sus Magos desarrollaron espléndidamente, se convirtió
rápidamente en una parte importante de la cultura popular, con sus
alegres refranes "oh oh oh oh, me gusta ser un pirata" (y la menos
alegre "Los hombres muertos no cuentan cuentos") que han cantado y
citado millones de personas en todo el mundo.
La atracción sirvió de plataforma y
de referencia a "Pirates of the Caribbean: The Curse of the Black
Pearl (Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra", que
fue un enorme éxito en todos los lugares en los que se exhibió,
amasando una recaudación bruta de 305.413.918 de dólares en
Estados Unidos, y unos ingresos totales en el mundo entero de
653.913.918 de dólares. La cinta también fue nominada a cinco
nominaciones a los Premios de la Academia, incluyendo el Oscar al
Mejor Actor a Johnny Depp. Al igual que la atracción, "Piratas del
Caribe" aviva en nosotros a ese pirata que todos llevamos dentro y
que se traduce en nuestro deseo de libertad, aventura y de
meternos en un montón de líos. No hay duda de que "Piratas del
Caribe: La maldición de la Perla Negra" rinde un cariñoso homenaje
a las aventuras cinematográficas que le precedieron, pero también
se adentra en un territorio totalmente nuevo, rompiendo con la
tradición al combinar las leyendas en alta mar con latigazos de
humor irreverente, gracias a la inspirada y originalísima
interpretación que hace Johnny Depp del Capitán Sparrow, un pirata
que no se puede comparar con ningún otro.
En palabras de Bruckheimer, "el éxito no estaba en absoluto
asegurado". Y añade: "La primera película de 'Piratas' no despertó
grandes expectativas. Mucha gente pensó que estábamos haciendo una
película de Disney para niños pequeños. Además, el género de los
piratas llevaba más de 40 años muerto y enterrado y que todos los
intentos de revivirlo habían acabado en un estruendoso fracaso.
Pero el estreno de la 'La maldición de la Perla Negra' cogió a
todo el mundo por sorpresa, es decir, de la mejor forma posible.
La plasticidad que Gore y los guionistas aportaron, y las
interpretaciones de Johnny, Orlando, Keira y Geoffrey,
conquistaron la imaginación de todos y la película se convirtió en
un gigantesco éxito internacional.
Bruckheimer afirma: "Todo lo que
inventamos para la primera película se ve superado en la segunda.
Y por supuesto contamos con el mismo equipo creativo. Gore es un
director brillantísimo, con un maravilloso sentido del humor y un
fantástico sentido visual. Es bastante corriente que los
directores visuales no sepan contar historias porque se fijan
demasiado en el aspecto físico de la película. Pero Gore atesora
ambas cosas: la sensibilidad visual y la inteligencia de contar
historias, además de la caracterización.
"Johnny, Orlando y Keira se suben
de nuevo a bordo", añade Bruckheimer, "sin olvidarnos de algunas
caras nuevas, tan fantásticas como interesantes. También vuelve la
Perla Negra, junto con un nuevo y misterioso barco, el Flying
Dutchman, con una tripulación de lo más original a las órdenes de
Davy Jones.
"Todo es fruto de la imaginación
del director, de los guionistas y de los cientos de personas que
trabajan en la película", afirma el productor. "Todo el mundo está
entusiasmado con hacer una gran película que entretenga y divierta
al público".
"Pirates of the Caribbean: The
Curse of the Black Pearl (Piratas del Caribe: La maldición de la
Perla Negra)" no sólo ha recuperado el género, sino que también ha
despertado la fascinación por todo tipo de cosas que tienen que
ver con los piratas, como nuevos libros sobre aventuras de
bucaneros, fiestas cuyo tema son los piratas (tanto para para
niños como para adultos), cenas con espectáculos de piratas, sin
olvidar las pegatinas en forma de corazón de Jack Sparrow que
llevan las colegialas de todo el mundo en sus carpetas.
Está claro que en el mundo existía
una demanda de "Piratas", así que Jerry Bruckheimer y Gore
Verbinski, junto con Walt Disney Pictures, decidieron que una
secuela no sería suficiente. Por razones económicas, era más
práctico rodar dos secuelas seguidas, ya que así se aprovechaba al
máximo las localizaciones, los platós y la disponibilidad de unas
estrellas extremadamente solicitadas. También tenía sentido en el
ámbito creativo ya que los personajes estaban tan bien perfilados
en la primera cinta que hacerles vivir nuevas aventuras despertaba
una enorme expectación. "Esperábamos que 'La maldición de la Perla
Negra' tuviera éxito para poder hacer más películas de 'Piratas'",
afirma Bruckheimer, y añade: "y cuando ves la segunda y la tercera
película, te das cuenta de que todo está relacionado con lo que
desencadenó todo. Es una verdadera trilogía".
"Necesitas que tenga cierta
sustancia", confirma el productor ejecutivo Mike Stenson. "No se
trata sólo de presentar un producto de entretenimiento, con
montañas rusas y muchas risas, porque vas a pedir a la gente que
vaya a ver tres películas, así que tienes ofrecer un tema con
suficiente calado".
Según afirma el guionista Terry
Rossio: "Es cierto que en la primera entrega la atracción del
parque temático fue una fuente de inspiración. Pero en la segunda
y en la tercera retrocedimos a la primera cinta". Ted Elliott, el
socio guionista de Rossio afirma: "Los personajes tenían una
riqueza que valía la pena explorar. Pero no nos podíamos limitar a
que los personajes hicieran las mismas cosas. Una de las cosas que
más nos gustaba de los personajes en la primera cinta era que
mostraban cierta ambigüedad moral, algo que queríamos explorar.
Queríamos poner a Jack Sparrow en una situación en la que sus
objetivos se oponían a los de Elizabeth y Will. Había que
profundizar en los personajes y hacerles tomar otros caminos".
"De forma similar", continúa diciendo Rossio, "uno de los meollos
de la primera película era el romance entre Will y Elizabeth. Y
queríamos profundizar en esa relación. ¿Qué les ocurre a Will y a
Elizabeth después de ese apasionado beso final con una fantástica
puesta de sol al fina de 'La maldición de la Perla Negra'?"
"El Cofre del Hombre Muerto"
también se sumerge en la tradición de los bucaneros y en su
mitología, con personajes como Davy Jones, el pirata de las
profundidades marinas, o el legendario Kraken, el monstruo marino
de fábulas que se remontan al siglo XII. Elliott comenta: "Cuando
piensas en el mar, te das cuenta de enorme caudal de historias
sobrenaturales que has oído sobre él. Pero nadie había utilizado
esas historias como parte de una película de piratas o de granujas,
así que había un montón de leyendas en las que basarse. Abordamos
algunas en la primera película ya que hay un momento en el que
Will habla de viajar a las profundidades del mar, cuya expresión
idiomática en inglés es 'Davy Jones' Locker'. Así que en el 'El
Cofre del Hombre Muerto' decidimos averiguar quién era Davy Jones
y retomar otra conocida leyenda de los mares, el Flying Dutchman,
que según la fábula es un barco fantasma que no puede nunca volver
a puerto, y combinarlos juntos".
Elliott y Rossio también utilizaron
una de las potencias políticas y económicas más grandes de la
historia: la -East India Trading Company-dándole un gran
protagonismo en la trama de "El Cofre del Hombre Muerto" Como
ocurre en todas las cintas de 'Piratas', la realidad histórica
sirve para dar rienda suelta a la diversión y a la fantasía. La
verdadera East India Company fue una herramienta al servicio del
Imperio británico tanto en el plano económico como político, desde
1600 hasta su disolución en 1858. Sus intereses estaban sobre todo
en la India pero sus tentáculos también llegaban a lugares tan
remotos como el Golfo Pérsico, el Sureste de Asia y el Lejano
Oriente. Muchos libros de historia han tachado las actividades de
la East India Company como extraordinariamente avariciosas e
inhumanas. "Lo que nos gusta de los piratas", afirma Elliott, "es
que representan la libertad. Y la East India Company, una
gigantesca multinacional, representa el fin de la libertad
individual. Ellos definían al mundo tal y como querían que fuera,
y por lo tanto excluían del mismo a muchísima gente. Cuánto más
poder tenían, menos sitio había para gente como el Capitán Jack
Sparrow".
Y se puede decir con cierta
fiabilidad, que el Capitán Jack Sparrow es el único personaje
cinematográfico que se ha convertido en un icono en lo que
llevamos de siglo. Un personaje que desborda excentricidad y
originalidad moldeado a la perfección por Johnny Depp, que da vida
a un capitán pirata extremadamente supersticioso y embaucador, con
una moralidad tan dudosa como su higiene, y que se ha convertido
en el anti-héroe cinematográfico del nuevo siglo. Con sus largas
rastas, su barba poblada de abalorios y todo tipo de amuletos
colgando de su ropa, sin olvidar las incrustaciones de oro y plata
de sus dientes, el Capitán Jack Sparrow, al igual que la película,
ejerce un asombroso poder de atracción sobre el público de de las
edades, géneros y nacionalidades. La interpretación de Depp de
Jack Sparrow ha sido elegida recientemente como una de las 100
interpretaciones más grandes de todos los tiempos. Así lo proclamó
la edición de mayo de 2006 de Premiere Magazine, que mostró en su
portada la cara del Capitán (La primera vez que Depp entró en esta
lista fue por su papel protagonista en "Edward Scissorhands
(Eduardo Manostijeras)").
"Si le preguntan a la gente lo que
más le gustó de la primera película", dice Mike Stenson, "suelen
contestar que el personaje totalmente iconoclasta de Jack Sparrow.
En un mundo con 500 canales de televisión, hay un tantas
posibilidades de ocio de tantísmos tipos, que hay que ofrecer a la
gente algo que sea único y diferente. Y eso es exactamente lo que
Johnny hizo con el Capitán Sparrow en 'La maldición de la Perla
Negra.' Creó este personaje y se comprometió totalmente con él y
tanto Jerry como Gore confiaron ciegamente en él después de ver
las primeras dailies. Finalmente, Johnny se arriesgó y Jerry y
Gore lo apoyaron al 100%".
"Johnny es uno de nuestros actores
más grandes", afirma Bruckheimer. "Inventó a Jack Sparrow en la
primera película, y no es alguien al que le guste dormirse en los
laureles en la segunda y en la tercera entregas. Se apodera de un
personaje y lo eleva a alturas jamás soñadas. Ninguno de nosotros
había continuado en este proyecto si Johnny no hubiera
interpretado este personaje de nuevo. Le encantó hacer la primera
película, y el público estaba deseando que retomase el papel".
[Notas
de un Castor]
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