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Fotogramas

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El éxito de la novela de Dan Brown,
estaba empezando a invadir la conciencia pública cuando el
presidente de Sony, Howard Stringer, animó al productor John
Calley a que leyera el libro. "Me volvió loco, me fascinó. Era un
thriller de primera", comenta Calley. Inmediatamente se aseguró
una opción sobre los derechos.
Al mismo tiempo, el copresidente de
Imagine Entertainment, Brian Grazer, y su socio, el director y
productor Ron Howard, también se interesaron en llevar el libro a
la gran pantalla. A Grazer le intrigaban algunos de los temas
subyacentes. "No sólo me pareció 'El código Da Vinci' un libro
entretenido y apasionante sino que ciertos asuntos profundos que
se trataban en él me llamaron la atención. Planteaba preguntas que
enfrentaban la historia y la creación de la historia, preguntas
que me parecieron fascinantes y cautivadoras".
Cuando Grazer y Howard se enteraron
de que Cally había adquirido una opción sobre los derechos le
hicieron partícipe de la idea que tenían ellos de una posible
versión cinematográfica de "El código Da Vinci" y se asociaron.
La mujer de Howard estaba leyendo
el libro con su grupo de lectura, y, cuando él mencionó que a lo
mejor llevaba la historia al cine, se alegró de ver que sus
reacciones fueron todas positivas. Dice: "Descubrí el libro más o
menos de la misma forma que todo el mundo, por el boca a boca. A
la gente le ha interesado la novela por distintas razones y le ha
impactado en muchos sentidos".
Pero la principal razón por la que
estaba deseando dirigir "El código Da Vinci" era su pasión por el
thriller de aventuras. "Esta historia tiene el estilo y todos los
ingredientes del suspense tradicional que hacen que una película
funcione como relato de entretenimiento", afirma Howard. "Hace que
el espectador se confíe de que va en una dirección determinada, y
de repente le sorprende de muchas maneras. Ese es el motivo por el
que la historia escrita por Dan Brown ha cautivado a tantos
lectores. Resulta familiar en cuanto a lo que tiene de misterio y
thriller, pero luego los acontecimientos dan un giro fascinante".
El dos veces ganador del Oscar Tom
Hanks, que encarna en la película al protagonista de la novela,
Robert Langdon, también reconoce que fue un reto intentar llevar a
la pantalla un libro de tanto éxito. "No puedes defraudar a los
lectores, y, francamente, el libro es muy bueno. Puedes cambiar
cosas, pero más vale que sea siempre para mejorarlo. La adaptación
de algo tan específico como "El código Da Vinci" ha supuesto una
tarea monumental para Akiva, que tiene un gran instinto como
guionista a la hora de elaborar una gran narración
cinematográfica", afirma Hanks.
El look de El código Da Vinci
"El código Da Vinci" se rodó en
diferentes localizaciones de Europa y en los estudios Pinewood y
Shepperton, en los que se construyeron varios platós.
Aunque la película se rodó en el
Museo del Louvre, en París, fue necesario reproducir la Gran
Galería en un estudio para que la mayor parte de la acción pudiera
desarrollarse en un ambiente más controlado, lejos de las obras
maestras del museo. Para ello, el diseñador de producción Allan
Cameron construyó secciones del museo en el plató "James Bond" de
los Estudios Pinewood, a las afueras de Londres. "Sabía desde el
principio que íbamos a reproducir una pequeña parte del Louvre en
un plató. Pero, cuando fuimos al Louvre, nos preocupaba que
pudiéramos dañar los suelos o alguna de las obras de incalculable
valor, así que tras un par de viajes a París, decidimos construir
más partes del museo en los platos de Pinewood. En cualquier caso,
desde mi punto de vista, era mucho más divertido rodar en el plató
que en el museo. Mi artista escénico, James Gemmill, tuvo que
pintar 150 cuadros que tuvieron que ser medidos cuidadosamente en
el Louvre. Incluso creamos muestras de mármol para poder
reproducir el mármol de alrededor de los zócalos y las ventanas.
Por último, el suelo fue construido por mi carpintero utilizando
para ello un revestimiento de madera similar al de la Gran
Galería. Luego, se hicieron fotografías que se imprimieron sobre
láminas de plástico y se extendieron en el suelo", comenta Cameron.
La última cena
En "El código Da Vinci", el
personaje de sir Leigh Teabing (Ian McKellen) ofrece una
interpretación única de esta legendaria pintura que Leonardo da
Vinci comenzó en 1495 y concluyó en 1498. Encargo de su mecenas,
el Duque de Milán, Ludovico Sforza, "La última cena" es, en
realidad, un mural pintado directamente en la pared del refectorio
del monasterio de Santa Maria delle Grazie, en Milán.
La Mona Lisa
"La Mona Lisa" es uno de los
retratos más famosos y reconocibles jamás pintados. Leonardo
comenzó a pintar a esta enigmática mujer con una curiosamente
incitante sonrisa en 1503 y puede que continuara trabajando en el
retrato durante años. Tres años antes de su muerte, cuando
Leonardo fue a Francia a trabajar para el joven rey Francisco I,
se llevó consigo el retrato. El cuadro fue expuesto por primera
vez en Fontainebleau, posteriormente en Versalles y finalmente en
el Louvre, donde el desconocido personaje nos sonríe en la
actualidad detrás de un cristal de protección mientras la
embelesada muchedumbre se agolpa para poder verlo. Podría decirse
que "La Mona Lisa" es la principal atracción del museo.
La virgen de las rocas
En 1483, a Leonardo le encargaron
que pintara una obra que iba a ocupar el centro de un retablo. Hay
dos pinturas de "La virgen de las rocas": la original sobre
lienzo, que está colgada en el Louvre, y una copia posterior
pintada sobre madera, que pertenece a la colección de la National
Gallery de Londres. En esta pintura se representa a la Virgen
María sentada con los niños Jesús y San Juan Bautista, y
acompañados por el arcángel Uriel.
Los Caballeros Templarios
Aparecieron en 1118, después de que
la Ciudad Santa de Jerusalén (que había sido conquistada en el año
614 dC por el Califa Umar) fuese recuperada por las fuerzas
cristianas durante la Primera Cruzada. El nuevo Reino de Jerusalén
quedó bajo el reinado de Balduino I, coronado en 1100, y los
Caballeros, con Hugo de Payns al frente, ocuparon una de las alas
de su castillo, en el antiguo Al Aqsa Mosque, donde una vez se
levantó el Gran Templo de Salomón. Por ello, pronto fueron
conocidos como los Caballeros del Temple o los Templarios.
El Priorato de Sión
En la novela, Dan Brown sostiene
que el Priorato de Sión es una organización real fundada en 1099,
y que una serie de pergaminos que se encuentran en la Biblioteca
Nacional de París revelan que entre sus miembros se hallaban
destacadas figuras de la literatura, el arte y las ciencias. Sin
embargo, los documentos de la Biblioteca Nacional han resultado
ser modernas falsificaciones depositadas allí por Pierre Plantard,
que admitió haber "fundado" el Priorato junto con tres amigos en
1956, para reírse un rato. Él fue nombrado Gran Maestre del
Priorato en 1981.
[Notas
de un Castor]
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