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Abadía del Cine 2020 - Varios - Notas de un Castor


El código Da Vinci


Fotogramas

El éxito de la novela de Dan Brown, estaba empezando a invadir la conciencia pública cuando el presidente de Sony, Howard Stringer, animó al productor John Calley a que leyera el libro. "Me volvió loco, me fascinó. Era un thriller de primera", comenta Calley. Inmediatamente se aseguró una opción sobre los derechos.

Al mismo tiempo, el copresidente de Imagine Entertainment, Brian Grazer, y su socio, el director y productor Ron Howard, también se interesaron en llevar el libro a la gran pantalla. A Grazer le intrigaban algunos de los temas subyacentes. "No sólo me pareció 'El código Da Vinci' un libro entretenido y apasionante sino que ciertos asuntos profundos que se trataban en él me llamaron la atención. Planteaba preguntas que enfrentaban la historia y la creación de la historia, preguntas que me parecieron fascinantes y cautivadoras".

Cuando Grazer y Howard se enteraron de que Cally había adquirido una opción sobre los derechos le hicieron partícipe de la idea que tenían ellos de una posible versión cinematográfica de "El código Da Vinci" y se asociaron.

La mujer de Howard estaba leyendo el libro con su grupo de lectura, y, cuando él mencionó que a lo mejor llevaba la historia al cine, se alegró de ver que sus reacciones fueron todas positivas. Dice: "Descubrí el libro más o menos de la misma forma que todo el mundo, por el boca a boca. A la gente le ha interesado la novela por distintas razones y le ha impactado en muchos sentidos".

Pero la principal razón por la que estaba deseando dirigir "El código Da Vinci" era su pasión por el thriller de aventuras. "Esta historia tiene el estilo y todos los ingredientes del suspense tradicional que hacen que una película funcione como relato de entretenimiento", afirma Howard. "Hace que el espectador se confíe de que va en una dirección determinada, y de repente le sorprende de muchas maneras. Ese es el motivo por el que la historia escrita por Dan Brown ha cautivado a tantos lectores. Resulta familiar en cuanto a lo que tiene de misterio y thriller, pero luego los acontecimientos dan un giro fascinante".

El dos veces ganador del Oscar Tom Hanks, que encarna en la película al protagonista de la novela, Robert Langdon, también reconoce que fue un reto intentar llevar a la pantalla un libro de tanto éxito. "No puedes defraudar a los lectores, y, francamente, el libro es muy bueno. Puedes cambiar cosas, pero más vale que sea siempre para mejorarlo. La adaptación de algo tan específico como "El código Da Vinci" ha supuesto una tarea monumental para Akiva, que tiene un gran instinto como guionista a la hora de elaborar una gran narración cinematográfica", afirma Hanks.

El look de El código Da Vinci

"El código Da Vinci" se rodó en diferentes localizaciones de Europa y en los estudios Pinewood y Shepperton, en los que se construyeron varios platós.

Aunque la película se rodó en el Museo del Louvre, en París, fue necesario reproducir la Gran Galería en un estudio para que la mayor parte de la acción pudiera desarrollarse en un ambiente más controlado, lejos de las obras maestras del museo. Para ello, el diseñador de producción Allan Cameron construyó secciones del museo en el plató "James Bond" de los Estudios Pinewood, a las afueras de Londres. "Sabía desde el principio que íbamos a reproducir una pequeña parte del Louvre en un plató. Pero, cuando fuimos al Louvre, nos preocupaba que pudiéramos dañar los suelos o alguna de las obras de incalculable valor, así que tras un par de viajes a París, decidimos construir más partes del museo en los platos de Pinewood. En cualquier caso, desde mi punto de vista, era mucho más divertido rodar en el plató que en el museo. Mi artista escénico, James Gemmill, tuvo que pintar 150 cuadros que tuvieron que ser medidos cuidadosamente en el Louvre. Incluso creamos muestras de mármol para poder reproducir el mármol de alrededor de los zócalos y las ventanas. Por último, el suelo fue construido por mi carpintero utilizando para ello un revestimiento de madera similar al de la Gran Galería. Luego, se hicieron fotografías que se imprimieron sobre láminas de plástico y se extendieron en el suelo", comenta Cameron.

La última cena

En "El código Da Vinci", el personaje de sir Leigh Teabing (Ian McKellen) ofrece una interpretación única de esta legendaria pintura que Leonardo da Vinci comenzó en 1495 y concluyó en 1498. Encargo de su mecenas, el Duque de Milán, Ludovico Sforza, "La última cena" es, en realidad, un mural pintado directamente en la pared del refectorio del monasterio de Santa Maria delle Grazie, en Milán.

La Mona Lisa

"La Mona Lisa" es uno de los retratos más famosos y reconocibles jamás pintados. Leonardo comenzó a pintar a esta enigmática mujer con una curiosamente incitante sonrisa en 1503 y puede que continuara trabajando en el retrato durante años. Tres años antes de su muerte, cuando Leonardo fue a Francia a trabajar para el joven rey Francisco I, se llevó consigo el retrato. El cuadro fue expuesto por primera vez en Fontainebleau, posteriormente en Versalles y finalmente en el Louvre, donde el desconocido personaje nos sonríe en la actualidad detrás de un cristal de protección mientras la embelesada muchedumbre se agolpa para poder verlo. Podría decirse que "La Mona Lisa" es la principal atracción del museo.

La virgen de las rocas

En 1483, a Leonardo le encargaron que pintara una obra que iba a ocupar el centro de un retablo. Hay dos pinturas de "La virgen de las rocas": la original sobre lienzo, que está colgada en el Louvre, y una copia posterior pintada sobre madera, que pertenece a la colección de la National Gallery de Londres. En esta pintura se representa a la Virgen María sentada con los niños Jesús y San Juan Bautista, y acompañados por el arcángel Uriel.

Los Caballeros Templarios

Aparecieron en 1118, después de que la Ciudad Santa de Jerusalén (que había sido conquistada en el año 614 dC por el Califa Umar) fuese recuperada por las fuerzas cristianas durante la Primera Cruzada. El nuevo Reino de Jerusalén quedó bajo el reinado de Balduino I, coronado en 1100, y los Caballeros, con Hugo de Payns al frente, ocuparon una de las alas de su castillo, en el antiguo Al Aqsa Mosque, donde una vez se levantó el Gran Templo de Salomón. Por ello, pronto fueron conocidos como los Caballeros del Temple o los Templarios.

El Priorato de Sión

En la novela, Dan Brown sostiene que el Priorato de Sión es una organización real fundada en 1099, y que una serie de pergaminos que se encuentran en la Biblioteca Nacional de París revelan que entre sus miembros se hallaban destacadas figuras de la literatura, el arte y las ciencias. Sin embargo, los documentos de la Biblioteca Nacional han resultado ser modernas falsificaciones depositadas allí por Pierre Plantard, que admitió haber "fundado" el Priorato junto con tres amigos en 1956, para reírse un rato. Él fue nombrado Gran Maestre del Priorato en 1981.


[Notas de un Castor]

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