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Abadía del Cine 2020 - Varios - Notas de un Castor


Buenas noches, y buena suerte


Fotogramas

Para George Clooney, coguionista y director de "Buenas noches, y buena suerte", lo que le inspiró el proyecto de narrar una de las más importantes convulsiones políticas en toda la historia de los EE.UU., fue su fascinación por el célebre periodista televisivo Edward R. Murrow, encarnado por David Strathairn. El propio padre de Clooney había sido presentador de noticias durante 30 años, y Murrow es un héroe en la familia del actor, el hombre que todo periodista de informativos aspira a ser.

Durante años, Clooney ha estado pensando en hacer algo acerca de él. Escribió un telefilme, y hasta llegó a considerar la posibilidad de hacer un telefilme en directo en la línea de su otro proyecto televisivo: "Fail Safe". Sin embargo, por múltiples razones, tampoco se produjo. Clooney era consciente de que no quería hacer un simple biopic. Ésta era una oportunidad, entre otras cosas, para explorar una vez más la naturaleza y el poder de la televisión a través de una de las personalidades del medio más reverenciadas.

Finalmente, Cloony, junto al productor y coguionista Grant Heslov (quien también da vida a Don Hewitt), decidiron que Murrow quedaría mejor retratado en un largometraje que aconteciera en una época muy determinada. En particular, se centraron en los primeros años de la década de los 50, durante la caza de brujas contra los comunistas lanzada por el Senador McCarthy y en los conflictos televisivos que surgieron entre los dos.

Clooney comenta: "este incidente y la época han sido para mí una auténtica pasión porque fue una de las pocas ocasiones en las que se pudo señalar el momento exacto en que el periodismo televisivo empezó realmente a cambiar el mundo y la mente de la gente. McCarthy era intocable hasta el momento en que Murrow se cruzó en su camino. Fue uno de aquellos grandes momentos en los que realmente se tuvo que ser valiente".

David Strathairn es el actor que encarna a Murrow, y también entiende el filme como una oportunidad para examinar al hombre y para aprender acerca de una época concreta de la historia de los EE.UU.: "Edward R. Murrow fue un auténtico héroe americano, una leyenda ya en su propio tiempo, aunque ya no haya tanta gente alrededor que realmente le recuerde. Así que, desde ese punto de vista, la película resulta realmente informativa; los hechos están ahí dentro, y la historia también. Es fascinante".

Los realizadores estaban convencidos de que aquel conflicto en las ondas entre Murrow y McCarthy era, en su más pura esencia, una gran historia. Es la narración con dos titanes que se hallan en la cumbre de sus respectivos poderes y que se enfrentan, y al hacerlo, ponen fin a sus carreras. Sin embargo, era importante hablar de la razón por la cual la mayoría recuerda a Murrow como un gran norteamericano, y por la que a McCarthy se le recuerda como alguien que empleó el miedo para ganar popularidad. El concepto de justicia moral y de dignidad humana en general que Murrow y su equipo abrazaban le convirtieron en uno de los héroes de mayor envergadura imaginables.

Puede sentirse cómo la profunda implicación de Clooney se ha extendido también al resto de los actores. Strathairn confirma que no hay nada que Clooney no sepa sobre el tema, y aporta esta buena analogía: "se trata en verdad del Edward R. Murrow de esta producción, donde Grant hace las veces de Fred Friendly. Estos tipos han creado un mundo y reunido un grupo de gente, además de un equipo técnico sorprendente, donde todos estamos a una. Sentimos como si hubiera un gran momento lleno de energía y que estamos haciendo algo muy especial".

Tanto Clooney como Heslov querían crear un retrato pormenorizado de la época; la verosimilitud era la clave. Hubo toda la intención en querer incorporar muchos de los discursos que hizo la gente en aquella época, incluyéndose los de McCarthy y Murrow. Aunque mucha de la gente real que protagonizaron los hechos resulta encarnada por actores en el film, éstos decidieron apartarse de la norma y mostrar a McCarthy mediante el uso de auténtico metraje de la época. En cierto sentido, nos dice Heslov, fue una decisión práctica: "nos dimos cuenta de que quien quiera que fuera el que encarnara a McCarthy, y no tiene nada que ver con lo bueno que pudiera ser, nadie le creería. El público consideraría que el actor está sobreactuando, por lo que decidimos hacer uso de auténtico metraje del momento. Con respecto a los discursos de Murrow, dado que se conservan todos esos grandes escritos, ¿qué razón habría para no usarlos? Nos reconfortó mucho constatar que sus discursos eran tan bellos". Si ambos, Clooney y Heslov, podían comunicar algunas de las ideas de Murrow con la máxima de las claridades posibles, entonces se podría hablar de un gran logro.

Strathairn recuerda que la primera lectura del guión fue muy desalentadora porque estaban presentes muchos de los auténticos personajes de la historia. Fue en aquel momento que el actor cobró conciencia de la verdadera importancia de ser precisos: "Milo Radulovich estaba allí; los dos hijos de Fred Friendly, y una de sus viudas, también estaban allí; se hallaban así mismo los auténticos Joe y Shirley Wershba. Había venido todo el mundo a presenciar la lectura, lo que es prácticamente inaudito en la producción de un film", y continúa: "escucharles hablar, ver todas aquellas fotografías, y mirar la documentación de "See It Now" (el nuevo programa de Murrow) se erige como un desafío titánico al cual intentar acceder, pero merece la pena".

Por supuesto que dar vida a una figura tan gigantesca e importante como Murrow resulta desalentador para cualquier actor. En cierto momento de la producción, incluso Clooney había considerado la posibilidad de encarnarle. Sin embargo, según dice Heslov, tanto él como Clooney sabían que no había recambio una vez que se encontraron con Strathairn. "ya sabíamos que es un gran actor, pero no sabíamos hasta qué punto, particularmente cuando se trataba de interpretar a alguien con la fuerza icónica de Murrow. Sin embargo, en el mismo instante en que se puso ante la cámara y empezó a recitar algunos de aquellos discursos tan impresionantes, sufrió una transformación. He estado con muchos actores, y nunca había visto a nadie tan mutado que llegas al punto en que levantas los ojos y te olvidas de que en realidad no es Murrow. Es extraño pero es un actor brillante".

Clooney coincide, como actor establecido que es. Sintió que era vital para ofrecer el look adecuado. Además, no sólo buscaba un imitador, sino a alguien capaz de capturar la esencia del personaje. "La única cosa que sabes de Murrow es que siempre parece como si el peso del mundo reposara sobre sus hombros. David es el tipo de actor que siempre da la imagen de estar soportando el peso del mundo sobre sus hombros, así que en el momento en que nos dimos cuenta de lo mucho que podría parecerse a Murrow, simplemente mirando viejas fotografías y la gravedad y tristeza que podía acarrear el periodista, estaba claro que era el tipo perfecto para el reparto. Fuimos al plató y empezamos a ensayar y estuvo magnífico. Llevaba el cabello largo y barba pero se afeitó y alisó el cabello hacia atrás y empezó a hablar. Todos estábamos allí sentados con la boca abierta".

Aunque rodar en blanco y negro fue una decisión que tomaron ellos, lo cierto es que se evidenció, por lo que respecta al diseño de producción, una opción mucho más acertada que el color. Clooney comenta: "teníamos que filmar a Joe Wershba, encarnado por Robert Downey Jr., y luego emitir el resultado en una pantalla de televisión mientras lo filmábamos. Esencialmente, lo que hicimos fue tomar al Joe Wershba de los años 50 y substituirlo por el Robert Downey Jr. de 2005, y más tarde alternar eso con el metraje antiguo de acá para allá".

Por su parte, Downey Jr. consiguió una gran autenticidad. "Es un gran tipo. Realmente, es de una sola pieza; hay que ver el modo en que dice: 'éramos realmente agresivos'. No te olvides de esto, chico, nos encantaba lo que hacíamos".

En el rodaje, el plató de "See it Now" era una réplica exacta; se diseñó, además, para que la cámara pudiera moverse libremente en cualquier dirección. Casi daba la sensación de haber retrocedido a los tiempos de los estudios de la CBS de los años 50. Un detalle de enorme importancia fue cuando el departamento de accesorios llegó incluso a facilitarnos periódicos de principios de los años 50, con los titulares que correspondían exactamente a cada uno de los días específicos del guión. Según el diseñador de producción Jim Bissell, "Clooney quería crear un espacio que incorporara tres localizaciones distintas para poder seguir a los actores de un lugar a otro. La otra orden era tratar de crear profundidad en los platós procurando gastar el menor dinero posible; se trataba de dar la sensación de espaciosidad sin gastar nada, pues teníamos unas limitaciones de presupuesto muy estrictas. Un modo de lograrlo consistía en la instalación de un vidrio al fondo por el que poder ver a través y tener noción de profundidad, pudiendo captar diferentes actividades evolucionando al mismo tiempo".

La atención puesta en la realidad de los acontecimientos tal y como sucedieron se ejemplifica por el uso de auténtico metraje y discursos documentados. Para Clooney, el principal aspecto no residía en la vida personal de los personajes, dado que ello no es relevante: "el filme se centra específicamente en un hecho televisivo. Sólo quería los momentos que acontecieron en televisión. Nos mantuvimos alejados de la mayoría de los hechos aprovechables y tratamos de mantenernos centrados en lo esencial".

"Los guionistas querían captar aquella energía frenética y palpitante, sintiendo la que el propio programa solía desplegar cuando era emitido. Decidieron alentar situaciones improvisadas en el plató. Habitualmente, la gente no se espera a que otros hablen", comenta Clooney, "y eso pasa mucho en las películas. Tanto a Grant como a mí (tras realizar la serie improvisada Unscripted (2005), para la HBO) nos encanta trabajar con varias cámaras y gente que se atropella hablando, y todas las cosas que me gustaban de los filmes de los 70. De todos modos, se trata de un recurso muy truculento pues estamos recreando 1953 y 1954, y aquélla era una estética muy diferente. Tuvimos que dar con esa sensación. La gente no improvisa cómo se hablaba en 1953, de tal modo que les proporcionamos periódicos a los actores y todo cuanto pudieran necesitar para que pudieran estar preparados para rodar durante 30 minutos por un minuto aprovechable, y media escena. Para mí, esta era la parte emocionante".

Sin embargo, Clooney también era muy concreto con respecto a los límites. Durante el rodaje, había mucha gente en el plató a la que recurrir a manera de referencia por haber sido testigos de la época. "Cada día, les preguntábamos a Joe y Shirley Wershba si estábamos equivocándonos, o si habíamos descuidado algo aquí o allá. Eso era lo importante para nosotros, porque teníamos que atender esas cuestiones de muchos modos, lo mismo que Murrow atendía las cosas, es decir, teníamos que lograr varias fuentes de información para nuestro material".

La película presenta un imponente elenco de actores de primera, entre los que se cuentan Patricia Clarkson, Jeff Daniels, Tate Donovan, Frank Langella y Ray Wise. Todos ellos estuvieron encantados con la idea de sumarse a esta película de conjunto. Daniels, que encarna a Sig Mickelson, comenta: "tras 40 largometrajes, lo que se quiere es participar en material que trascienda, y éste es un buen proyecto con buenos actores. Es oportuno, y me encanta poder formar parte de él". La actriz Patricia Clarkson, que da vida a Shirley Wershba, quien encarna al único personaje principal femenino, no tardó nada en confiarse a su director: "siempre está solícito. La improvisación siempre se ajusta exactamente a la idea del concepto. Y él sólo dice algo cuando debe; su dirección es increíblemente elocuente y sucinta".

Downey Jr. añade que ha sido muy gratificante observar a Clooney y Heslov trabajar en equipo: "al acabar la jornada, no debes preocuparte demasiado realmente, de lo contrario vas a estropearlo. Ellos permanecen muy próximos al material, sin embargo, también aplican una saludable dosis de distanciamiento y ligereza y eso teniendo en cuenta que el tema no es precisamente ligero".

Clooney piensa que la experiencia de dirigir este film ha sido muy diferente a la de su debut como director cinematográfico con "Confesiones de una mente peligrosa". En su primera película se pudo permitir el lujo de rodar un total de tres veces el metraje final del producto. En esta ocasión, el rodaje debía ser rápido: sólo seis semanas, y con un presupuesto bajo. Además, habiendo sufrido una operación en el cuello y la espalda en Navidades, Cloony estuvo a punto de dejarlo.

Daniels reflexiona: "todo es muy cíclico. Las cosas vuelven a repetirse, y la historia en ocasiones se repite, si lo permitimos. Creo que es conveniente recordar a todo el mundo, a ambos lados del pasillo, que ya hemos pasado por esto antes por lo que deberíamos aprender de la experiencia. Los EE.UU. no desean otra cosa que ser un territorio seguro; también queremos que nuestro arte y cultura se preserven. Para mí, este relato resulta de lo más significativo".

Y para acabar, Clooney tiene esto para decir: "tenemos la oportunidad de que uno de cada cien muchachos pueda saber en realidad quién fue Murrow, y mantener así alguna discusión al tiempo que cierta comprensión de cuán peligrosa puede devenir una democracia si en su seno se usa el miedo como arma".

El soplo

Suena con fuerza para los Oscar de este año.

Calificaciones (28/01/2006)

Imdb.- 8.0
RottenTomatoes.- 94 %

[Notas de un Castor]

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